
Esta es la historia de Thor, un bulldog inglés cariñosamente apodado «la albondiguita» por su madre humana, quien llenó de alegría y amor a su familia, pero tras un golpe de calor, cruzó el arco iris. Que este testimonio sirva para honrar su memoria y educar a los lectores sobre los peligros del golpe de calor en mascotas, especialmente en razas como el bulldog inglés.
La madre humana de Thor recuerda con cariño y tristeza a su fiel compañero, con el que compartió apenas 2 años. “Yo creo que él nació enfermito. Son delicados. De hecho, a él lo operamos porque no podía respirar bien. También recuerdo que si le daba alguna perrarina le daba una alergia terrible.
«Le digo el perro misionero porque se murió una Semana Santa. Yo me lo traje para el colegio a repartir arepas. Era pleno mediodía. Caminamos de aquí a la Plaza Madariaga, un trayecto de unos 150 metros aproximadamente», recuerda.
Al llegar al estacionamiento, ya él venía jadeando y yo preocupada porque el perro no caminó, ni se levantó, estaba como desmayado. «Cuando íbamos rumbo a casa, se me vomitó dentro del carro», comparte con lágrimas en los ojos.

Thor sufrió un golpe de calor, un riesgo mortal para los animales, sobre todo si se trata de un buldog.
El golpe de calor ocurre cuando la temperatura corporal de un animal se eleva peligrosamente debido a la incapacidad de regular su temperatura interna. Los síntomas incluyen jadeo excesivo, debilidad, vómitos y, en casos severos, pérdida del conocimiento y muerte.
Los bulldogs ingleses son especialmente vulnerables debido a su anatomía braquiocefálica, lo que significa que tienen hocicos cortos que dificultan la respiración eficiente.
Ese fatídico mediodía, Thor colapsó. “Llamé a mi hijo para que bajara a ayudarme y se llevara al perro, porque el perro no se paraba y yo tenía que lavar el carro. Él lo subió, no se paraba. O sea, desmayado. Pero jadeando y vomitando. Le dio un golpe de calor. Y se murió. Se murió en el apartamento. Pero eso era un dulce y no era demasiado bello. Comelón”, relata su madre con una mezcla de dolor y amor.
La delicada constitución de Thor y de muchos bulldogs ingleses se debe en gran parte a la manipulación genética. Esta raza ha sido seleccionada para tener características físicas exageradas, como su rostro achatado y piel arrugada. Sin embargo, estos rasgos los hacen propensos a numerosos problemas de salud, incluidos los respiratorios y dermatológicos. Thor, con su piel estirada y sus frecuentes visitas al veterinario, es un testimonio de las dificultades que enfrentan estos perros.
Evite los golpes de calor
Para los dueños de perros y gatos, es crucial estar atentos a los signos de golpe de calor y tomar medidas preventivas:
- Evitar Exposición al Calor Extremo: No sacar a pasear a sus mascotas en las horas más calurosas del día, por ejemplo el mediodía.
- Hidratación Constante: Proveer siempre agua fresca y en abundancia. Si no la bebe, aplicara en su cuerpo. Lo importante es tratar de bajar la temperatura corporal.
- Ambientes Frescos: Mantener a las mascotas en lugares con sombra y ventilación adecuada.
- Conocer los Síntomas: Estar alerta a jadeos excesivos, debilidad y vómitos. Actuar rápidamente si se sospecha de golpe de calor, llevando al animal al veterinario de inmediato.
Un perro que sufra un golpe de calor, puede ser una emergencia, pero un bulldog inglés con golpe de calor, no cabe dudas: es una emergencia y se debe actuar pronto. Al tener los conductos nasales cortitos, no puede enfriar el aire que respira. Si hace calor, su cuerpo está caliente y puede colapsar.
PARA MÁS INFORMACIÓN, entre al link de nuestra Bio , al portal www.TheFreedomPost.com o ingrese a nuestro canal telegram https://t.me/TFPOficial