
En un mensaje que muchos observadores consideran irónico, China defendió este martes el libre comercio, el multilateralismo y la cooperación internacional durante el Foro Económico Mundial (FEM) en Davos, pese a que su propio modelo económico ha sido cuestionado durante años por prácticas proteccionistas, control estatal y restricciones al acceso de mercados extranjeros. El discurso fue pronunciado por el viceprimer ministro He Lifeng, en medio de crecientes tensiones transatlánticas y del endurecimiento del tono comercial desde Washington.
“Todos deben ser iguales ante las reglas; un número muy reducido de países no debería disfrutar del privilegio de perseguir sus propios intereses egoístas. El mundo no debe volver a la ley de la selva, donde los fuertes se aprovechan de los débiles”, afirmó He ante líderes políticos, empresarios e inversores internacionales.
El funcionario sostuvo que, frente a cambios acelerados “nunca vistos en un siglo”, la comunidad internacional debe defender el libre comercio, el multilateralismo, la cooperación y el diálogo como mecanismos para resolver disputas. En ese marco, aseguró que la cooperación entre China y Estados Unidos beneficia a ambas partes, mientras que la confrontación perjudica a los dos países, e instó a ambas naciones a apoyar el éxito mutuo y a buscar una prosperidad compartida.
Comercio, consumo interno y apertura de mercados
Las declaraciones se producen mientras una tregua comercial entre Pekín y Washington, que expira en noviembre, comienza a mostrar efectos positivos. El Fondo Monetario Internacional (FMI) elevó recientemente en 0,3 puntos porcentuales su previsión de crecimiento del PIB tanto para China como para Estados Unidos en 2026.
He reconoció que el consumo promedio chino sigue por debajo del de las economías desarrolladas y reiteró el compromiso de Pekín de impulsar la demanda interna, aumentar los ingresos y abrir aún más el mercado chino a productos extranjeros de alta calidad. Sin embargo, esta promesa contrasta con las críticas persistentes —especialmente desde Europa— por el desequilibrio entre la enorme capacidad exportadora de China y su limitada apertura a importaciones y competencia externa.
En 2025, China registró un superávit comercial récord de 1,19 billones de dólares, pese a la caída de las exportaciones hacia Estados Unidos, gracias al desvío de su comercio hacia Europa, América Latina y el Sudeste Asiático. El superávit con la Unión Europea alcanzó los 291.700 millones de dólares, un aumento interanual del 18,08%.
Aunque He aseguró que China no busca acumular superávits comerciales y expresó su voluntad de convertirse también en el “mercado del mundo”, admitió que el país a veces no puede adquirir determinados productos debido a la creciente tendencia global a vincular el comercio con criterios de seguridad nacional.
Tensiones con Europa y señales de distensión
En paralelo, Pekín logró avances en disputas comerciales vinculadas a la exportación de vehículos eléctricos (EV). La Comisión Europea abrió la puerta a compromisos de precios como alternativa a los aranceles, mientras que Canadá acordó eliminar su gravamen del 100% a los EV chinos y reemplazarlo por un sistema de cuotas.
Economía interna y mensaje a los inversores
He Lifeng también buscó tranquilizar a los inversores internacionales en medio de los problemas estructurales de la economía china, como la presión deflacionaria, la crisis inmobiliaria y la intensa competencia interna, luego de que el país cerrara 2025 con el crecimiento trimestral más bajo de los últimos tres años.
Reconoció la existencia de “problemas de larga data y nuevos desafíos”, pero aseguró que el Gobierno tiene la capacidad y la confianza necesarias para afrontarlos. Al mismo tiempo, prometió mayor apertura al capital extranjero, mientras reclamó a otros países un entorno “justo, no discriminatorio, transparente y predecible” para las empresas chinas.
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