Desde la tribuna del «Consejo de la paz», en Davos, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, envió un mensaje directo y sin ambigüedades al grupo terrorista Hamás, al advertir que su continuidad depende del abandono inmediato de las armas.

“Si Hamás no renuncia a las armas, será su fin”, sentenció el mandatario estadounidense ante líderes políticos, empresarios y diplomáticos reunidos en Suiza, en lo que se convirtió en la declaración más contundente de su discurso y en una señal clara del rumbo que pretende imponer su administración en los conflictos armados de alcance global.
La advertencia fue formulada en el contexto del lanzamiento del denominado Consejo de la Paz, una nueva iniciativa internacional impulsada por Trump con el objetivo declarado de “asegurar una paz duradera en áreas amenazadas por conflictos” y establecer un mecanismo alternativo de acción frente a guerras prolongadas que, según el mandatario, han escapado a las soluciones tradicionales.
Durante su intervención, Trump centró buena parte de su discurso en el conflicto entre Israel y Hamás, que atraviesa un frágil alto el fuego tras años de enfrentamientos y luego de la reciente implementación de un plan de paz de 20 puntos orientado a cesar la guerra en la Franja de Gaza. En ese marco, el presidente estadounidense dejó claro que el desarme total de Hamás es, a su juicio, una condición innegociable para cualquier proceso de estabilidad regional.
El Consejo de la Paz, cuya carta fundacional fue presentada en Davos, se define como una organización internacional destinada a promover la estabilidad, restaurar gobernanza legítima y garantizar la paz en regiones afectadas o amenazadas por conflictos armados. Trump aseguró que el organismo funcionará en coordinación con instancias multilaterales como la Organización de las Naciones Unidas, aunque no ocultó su aspiración de dotarlo de capacidad real de intervención.
El acto contó con la presencia de altos funcionarios de la administración estadounidense y líderes internacionales invitados a sumarse a esta nueva estructura, que en su fase inicial estará integrada por miembros del gabinete de Washington y figuras políticas extranjeras alineadas con la iniciativa.
La creación del Consejo de la Paz y el tono del mensaje dirigido a Hamás han generado reacciones encontradas en la comunidad internacional. Mientras algunos sectores observan la propuesta como un intento de reordenar la arquitectura de seguridad global bajo liderazgo estadounidense, otros cuestionan la viabilidad y legitimidad de un organismo impulsado directamente desde la Casa Blanca.
Pese a las críticas, Trump defendió su enfoque y sostuvo que su advertencia a Hamás refleja una política de “paz a través de la firmeza”, basada en el desarme de grupos armados como paso previo indispensable para cualquier solución duradera. Según el mandatario, el nuevo Consejo nace precisamente para imponer consecuencias claras allí donde, en su opinión, la diplomacia tradicional ha fracasado.
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