
Estados Unidos ha incrementado de forma visible su presencia militar en las cercanías de Cuba mediante operaciones aéreas y navales de alto nivel estratégico, a unos 55 kilómetros al norte del territorio insular. El despliegue es interpretado como una señal directa de presión y de recopilación de inteligencia avanzada sobre el régimen de La Habana.
Fuentes de seguimiento militar confirmaron la presencia del USS Stockdale, un destructor de misiles guiados de la Marina estadounidense, posicionado frente a la isla. En paralelo, un dron estratégico MQ-4C Triton realizó maniobras de vigilancia directa en las proximidades de La Habana.
El avión espía más avanzado escanea la isla
De manera simultánea, un avión de inteligencia de señales RC-135V/W Rivet Joint, considerado uno de los sistemas de espionaje electrónico más sofisticados de la Fuerza Aérea de EE. UU., efectuó el miércoles 4 de febrero un recorrido completo de oriente a occidente a lo largo de la costa norte cubana antes de regresar a Florida a la altura de Pinar del Río.
De acuerdo con datos de seguimiento aéreo, la aeronave inició su misión alrededor de las 6:33 p. m. siguiendo un patrón similar a un bojeo militar, con el objetivo de escanear comunicaciones, radares y sistemas electrónicos en tiempo real.
A diferencia de misiones previas, el vuelo mantuvo activo su transpondedor, permitiendo su visualización por satélites civiles y militares. Analistas consideran que este gesto envía un mensaje directo a La Habana: Washington estaría recopilando inteligencia crítica de forma abierta y deliberada.
Capacidades del Rivet Joint
Las aeronaves RC-135 Rivet Joint están diseñadas para:
- Detectar y geolocalizar radares, defensas aéreas y sistemas de armas.
- Interceptar comunicaciones militares y electrónicas.
- Determinar el “orden de batalla” del adversario, incluyendo activos, posiciones y capacidad de respuesta.
Cada unidad transporta a más de 30 especialistas —entre operadores de guerra electrónica, analistas de inteligencia y técnicos de vuelo— y posee una autonomía superior a los 5.500 kilómetros, con capacidad de reabastecimiento en el aire que permite misiones prolongadas.
Escalada de vigilancia en el Caribe
La combinación de un destructor naval, un dron estratégico y un avión espía operando frente a Cuba constituye una de las demostraciones más notorias de vigilancia militar estadounidense en la región en los últimos años, en medio del endurecimiento de la política de Washington hacia el gobierno cubano.
Aunque el Pentágono no ha emitido comentarios oficiales, expertos en defensa sostienen que el despliegue aumenta la presión psicológica y estratégica sobre La Habana y reduce el margen de sorpresa militar del régimen.
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