Marshall Billingslea, uno de los arquitectos de las sanciones contra Maduro, explica por qué no debe hablarse de la «dieta de Maduro»

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Mientras las redes sociales se llenan de bromas sobre la pérdida de peso de Nicolás Maduro y Cilia Flores en una prisión federal de Estados Unidos, uno de los funcionarios que más contribuyó a diseñar la estrategia de sanciones contra el régimen venezolano lanzó una advertencia: no conviertan en meme una tragedia que marcó a millones de venezolanos.

Marshall Billingslea, exsubsecretario del Tesoro de Estados Unidos durante la primera administración de Donald Trump y uno de los principales responsables de la estrategia de sanciones financieras contra el régimen de Nicolás Maduro, pidió evitar el uso de la expresión «la dieta de Maduro», que comenzó a popularizarse en redes sociales tras conocerse imágenes del aparente cambio físico de Maduro y Cilia Flores.

A través de una publicación en la red social X, Billingslea sostuvo que esa frase termina desvirtuando el verdadero significado que debería tener el hambre en el caso venezolano.

«Recomiendo no hacerlo. Baratea un término que se refiere propiamente al uso deliberado del hambre como herramienta de control social por parte del régimen.»

Para el exfuncionario estadounidense, el problema no es que Maduro y Flores hayan perdido peso, sino que una expresión utilizada con tono humorístico termine minimizando una de las consecuencias más graves del chavismo.

Según explicó, durante los últimos años aproximadamente un tercio de los venezolanos tuvo dificultades para consumir siquiera las 2.100 kilocalorías diarias, como consecuencia de la destrucción de la economía y la crisis humanitaria que vivió el país.

En contraste, afirmó que ambos reciben actualmente entre 2.600 y 2.800 kilocalorías diarias en una prisión federal estadounidense, mediante una alimentación balanceada.

«En prisión, Maduro/Flores están recibiendo la cantidad adecuada de nutrición —aproximadamente entre 2.600 y 2.800 kilocalorías al día— con comidas saludables que no se parecen en nada a la basura que Alex Saab metía en las cajas CLAP.»

Billingslea añadió que, si hoy Maduro y Flores lucen más delgados, ello no responde a falta de alimentación, sino a un cambio en sus hábitos.

«Si se ven más delgados, es porque los tiranos bailarines de salsa necesitaban perder peso.»

Como respaldo de sus afirmaciones, compartió el menú nacional correspondiente a 2024 del Buró Federal de Prisiones de Estados Unidos, donde pueden observarse frutas, verduras, proteínas, cereales integrales y otros alimentos que forman parte de la dieta habitual de los reclusos.

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Más allá de la ironía sobre la apariencia física de Maduro y Flores, Billingslea planteó un debate sobre el lenguaje utilizado para describir lo ocurrido en Venezuela. A su juicio, hablar de la «dieta de Maduro» corre el riesgo de banalizar el uso del hambre como herramienta de control social.

En otras palabras, el debate no gira en torno a si Maduro perdió peso o no. El verdadero riesgo es que una expresión nacida en redes sociales termine borrando de la memoria colectiva uno de los mecanismos de control más crueles del chavismo: el hambre utilizada como instrumento de poder sobre millones de venezolanos.

Para respaldar sus afirmaciones, Billingslea publicó además el menú oficial de 2024 del Buró Federal de Prisiones de Estados Unidos, mostrando que la alimentación de los reclusos incluye frutas, verduras, proteínas y cereales integrales, muy distinta —según su comparación— de los alimentos distribuidos durante años a través de las cajas CLAP.

¿Qué dijo exactamente Marshall Billingslea?

«Con reportes de que Maduro/Flores han perdido peso en prisión de EE.UU., he visto algunas cuentas de X referirse a la ‘dieta Maduro’. Recomiendo no hacerlo. Baratea un término que se refiere propiamente al uso deliberado del hambre como herramienta de control social por parte del régimen.

En los últimos años, un tercio de los venezolanos ha luchado por conseguir siquiera 2.100 kilocalorías al día, debido a que el cartel destrozó la economía.

En comparación, en prisión, Maduro/Flores están recibiendo la cantidad adecuada de nutrición —aproximadamente entre 2.600 y 2.800 kilocalorías al día— con comidas saludables que no se parecen en nada a la basura que Alex Saab metía en las cajas CLAP.

Si se ven más delgados, es porque los tiranos bailarines de salsa necesitaban perder peso.»

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