
CEUTA — La indignación popular ha tomado las calles de la ciudad autónoma. Cientos de vecinos se concentraron masivamente este fin de semana para protestar de forma contundente contra la inacción y la gestión del Gobierno de Pedro Sánchez, al que acusan de dejar desprotegida la frontera sur de España e ignorar la asfixia que sufre el municipio.
Bajo consignas rotundas como «¡Ceuta no es un CETI!» e insultos dirigidos directamente al presidente del Ejecutivo central, la ciudadanía ceutí expresó su hartazgo ante una situación insostenible.
La saturación del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) y la llegada constante de flujos migratorios irregulares han desbordado por completo la capacidad de los recursos locales, desatando la indignación de la población.
Claves de la protesta
Abandono institucional: Los manifestantes denuncian que la Moncloa ha dado la espalda a Ceuta, convirtiendo a la ciudad autónoma en un embudo migratorio sin dotarla de las herramientas necesarias para garantizar la seguridad ni el orden público.
Exigencia de traslados a la península: La presión ciudadana reclama el reparto y la derivación inmediata de migrantes y menores no acompañados hacia la península para descongestionar las infraestructuras locales.
Soberanía y seguridad: La protesta volvió a poner sobre la mesa la exigencia de reforzar la presencia de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y defender con firmeza la integridad territorial de la frontera sur de España y de Europa.
El malestar popular deja en evidencia una quiebra profunda entre la ciudadanía ceutí y la agenda migratoria del Gobierno.
Mientras las infraestructuras locales continúan en estado de alerta máxima, la presión sobre Sánchez se intensifica para que aplique medidas severas y responda al clamor de una ciudad que se niega a quedar relegada al olvido.
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