PENTÁGONO PARTICIPA DE ACUERDO EE.UU – VENEZUELA

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La participación del Departamento de Defensa en las negociaciones petroleras con Venezuela abre una pregunta de fondo: ¿por qué el Pentágono está entrando en una operación que, en principio, correspondería al sector energético?

El dato que está pasando inadvertido detrás del gigantesco acuerdo petrolero entre Estados Unidos y Venezuela es posiblemente el más importante: el Pentágono está involucrado.

Según Bloomberg, el Departamento de Defensa mantiene conversaciones sobre una posible asociación con el empresario venezolano Alejandro Betancourt para desarrollar hasta 17 campos petroleros ubicados en las principales cuencas del país. La operación contempla la posible participación de la Office of Strategic Capital del Pentágono.

Pero la participación del Departamento de Defensa no termina allí.

El acuerdo anunciado por Donald Trump fue negociado también por el secretario de Defensa, Pete Hegseth, junto con el secretario de Estado Marco Rubio y el gobierno interino venezolano. Según AP, el petróleo adquirido bajo la nueva estructura estaría destinado, entre otros fines, a reforzar la Reserva Estratégica de Petróleo de Estados Unidos y atender necesidades militares.

Y ahí cambia completamente la lectura.

YA NO ES SOLO UN NEGOCIO PETROLERO

Cuando una empresa petrolera busca un yacimiento, normalmente hablamos de rentabilidad.

Cuando interviene el Departamento de Defensa, aparece otra variable: seguridad nacional.

El petróleo venezolano puede representar para Washington una fuente adicional de suministro energético, una reserva estratégica y un mecanismo para reducir la vulnerabilidad estadounidense frente a las interrupciones del mercado mundial.

La propia administración Trump ha presentado el acuerdo como una herramienta para aumentar el suministro de crudo hacia Estados Unidos y fortalecer sus reservas estratégicas.

¿POR QUÉ EL PENTÁGONO?

Porque Venezuela no posee simplemente petróleo.

Posee aproximadamente 303.000 millones de barriles de reservas probadas, la mayor cifra nacional del mundo. El acuerdo anunciado por Washington contempla el desarrollo de 17 campos con más de 65.000 millones de barriles de reservas.

En un escenario internacional marcado por guerras, interrupciones del suministro y elevada volatilidad energética, controlar el acceso a semejante volumen de crudo tiene una dimensión estratégica.

El petróleo venezolano puede convertirse en una reserva de poder estadounidense.

EL PUNTO MÁS SENSIBLE

La posible participación de la Office of Strategic Capital resulta especialmente relevante porque su misión consiste en movilizar capital privado hacia sectores considerados estratégicos para Estados Unidos.

Eso plantea una pregunta que Washington todavía tendrá que responder con claridad:

¿Hasta dónde llegará el papel del Departamento de Defensa en la estructura de los activos petroleros venezolanos?

No significa necesariamente que el Pentágono vaya a convertirse en una compañía petrolera.

Pero sí significa que la política estadounidense hacia el petróleo venezolano está siendo tratada desde una perspectiva que va mucho más allá de la simple inversión privada.

VENEZUELA ENTRA EN EL MAPA DE LA SEGURIDAD ENERGÉTICA DE EE.UU.

Durante décadas, Caracas utilizó sus enormes reservas petroleras para construir alianzas internacionales y proyectar poder.

Ahora Washington parece dispuesto a hacer lo contrario: utilizar el acceso al petróleo venezolano para reforzar su propia posición estratégica.

El mensaje es contundente:

Venezuela puede dejar de ser solamente un proveedor potencial de petróleo para convertirse en una pieza de la estrategia energética y de seguridad estadounidense.

Y si el petróleo destinado a la Reserva Estratégica y a usos militares termina dependiendo de una estructura vinculada a los nuevos acuerdos venezolanos, la relación entre ambos países habrá entrado en un terreno completamente nuevo.

LA PREGUNTA QUE QUEDA

La discusión ya no debería limitarse a cuánto dinero generarán los nuevos proyectos petroleros.

La pregunta fundamental es otra:

¿Qué expectativas salen a partir que el  Departamento de Defensa de Estados Unidos participe en la arquitectura que determinará quién controla y utilice a una parte estratégica del petróleo venezolano?

Porque cuando el Pentágono entra en escena, el petróleo deja de ser únicamente una mercancía.

Se convierte en un instrumento de seguridad, influencia y poder geopolítico.

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