
La polémica sobre quién puede competir en el deporte femenino suma ahora a dos exjugadores de la NBA que aseguran identificarse como mujeres con un objetivo deliberado: llevar al extremo la lógica de la inclusión trans y exhibir lo que consideran absurdo en las reglas que determinan quién puede competir en la liga femenina de básquet de Estados Unidos, la WNBA.
Royce White anunció que pretende presentarse al Draft de la WNBA de 2027, apenas un día después de que Enes Kanter hiciera un planteamiento similar.
White, exjugador de los Sacramento Kings y seleccionado en el Draft de la NBA de 2012, realizó el anuncio en Fox News y afirmó que se identifica como transgénero y mujer en determinados contextos.
“Soy transgénero. Soy mujer. A veces me identifico como mujer para el baloncesto, el baloncesto profesional, así que también me presentaré al Draft de la WNBA en 2027”, declaró.
Pero el anuncio de White no debe entenderse únicamente como una aspiración deportiva.
El exjugador busca utilizar su propia candidatura para poner en evidencia las consecuencias que, a su juicio, tendría aplicar la autoidentificación de género como criterio para permitir que atletas nacidos hombres compitan en categorías femeninas.
Su anuncio llega después de que Kanter, quien disputó 11 temporadas en la NBA, afirmara que también se considera prospecto para el Draft de la WNBA. El exjugador turco sostiene que, si la autoidentificación fuera suficiente para determinar la elegibilidad, cumpliría con los criterios necesarios para competir.
White fue más allá y desafió públicamente a la liga a pronunciarse sobre su candidatura. También advirtió que podría emprender acciones legales si considera que su eventual rechazo constituye discriminación.
“Quiero un trato justo”, afirmó White, quien aseguró estar dispuesto a librar una batalla legal si la WNBA le impide competir.
¿QUÉ BUSCAN DEMOSTRAR?
La provocación de ambos exjugadores apunta al mismo punto: llevar el argumento de la identidad de género hasta sus últimas consecuencias para obligar a la liga femenina de básquet a explicar dónde establece el límite.
White y Kanter buscan plantear una contradicción: si un hombre puede identificarse como mujer y esa identidad debe ser reconocida, ¿qué criterio impediría entonces que un exjugador de la NBA hiciera exactamente lo mismo para competir profesionalmente contra mujeres?
Precisamente ahí está el desafío que intentan colocar frente a la WNBA.
Los anuncios de ambos exjugadores no significan, sin embargo, que hayan sido aceptados en el Draft de 2027. Anunciar una candidatura no equivale a ser elegible ni garantiza una selección. La decisión final dependerá de las normas y procedimientos oficiales de la liga.
También te puede interesar: Interés internacional crece por el petróleo venezolano, pero persisten dudas sobre riesgos y recuperación
El episodio vuelve a colocar en el centro del debate la relación entre identidad de género, sexo biológico, elegibilidad y equidad competitiva en el deporte femenino.
White y Kanter han convertido ese debate en una provocación práctica: utilizar el mismo razonamiento que cuestionan para comprobar hasta dónde está dispuesta a llevarlo la liga.
Ahora la pregunta queda del lado de la WNBA: si estos exjugadores dicen ser mujeres para competir, ¿qué regla concreta determinará si pueden o no entrar a la cancha?
Siguenos en nuestras redes.




