
Las recientes declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de nuevo, además de generar reacciones dentro y fuera de Venezuela, ofrecen señales sobre la estrategia que Washington parece estar construyendo para Venezuela.
Aunque no anunció nuevas medidas ni fijó fechas concretas, sus palabras dejaron tres mensajes que podrían tener profundas implicaciones para el país:
1.- El proceso electoral avanza aunque Venezuela aún no está listo para tenerlas.
2.- El importante papel que sigue desempeñando Delcy Rodríguez, dentro del proceso político que avanza EEUU en el país,
3.- El creciente peso que ha adquirido el petróleo en la relación entre Caracas y Washington.
Las declaraciones, a pesar de lo antipáticas que son, parecen ofrecer una fotografía del momento político que atraviesa Venezuela. Y esa fotografía dista mucho de la que imaginaban quienes esperaban una transición inmediata basada exclusivamente en un proceso electoral.
1.- El proceso electoral avanza aunque Venezuela aún no está listo para tenerlas.
Trump fue claro al afirmar que Venezuela todavía no está lista para celebrar elecciones, aunque aseguró que existe «mucho progreso» hacia ese objetivo.
La afirmación resulta relevante porque parece confirmar que, desde la perspectiva estadounidense, la prioridad continúa siendo construir previamente las condiciones políticas e institucionales que hagan posible un proceso electoral con mayores garantías.
Ese planteamiento coincide con la hoja de ruta que distintos sectores han comenzado a identificar en las últimas semanas, marcada por negociaciones institucionales, reconstrucción del país y una creciente implicación de Estados Unidos en distintos ámbitos.
Estas preguntas surgen: ¿En Venezuela ya se tiene un CNE imparcial, y están habilitados en el exterior todos los venezolanos para votar a través de las embajadas?
2.- El importante ‘papel’ que sigue desempeñando Delcy Rodríguez dentro del proceso político que avanza EEUU en el país
Otro aspecto que llamó especialmente la atención fue la manera en que Trump se refirió a Delcy Rodríguez.
El mandatario estadounidense aseguró, nuevamente, que Rodríguez está haciendo un trabajo «fantástico» en Venezuela, una expresión que inevitablemente sigue generando interrogantes dentro y fuera del país.
Para buena parte de los venezolanos, esa valoración contrasta con la percepción que existe sobre la situación económica, institucional y social del país, sumado al creciente descontento por la mala gestión de la crisis, luego de los terremotos del 24 de Junio.
Sin embargo, la interpretación de esas palabras podría encontrarse en otro terreno.
¿Estaba Trump evaluando la gestión interna del país?
¿O se refería específicamente al cumplimiento de los acuerdos que hoy mantienen abiertas las negociaciones entre ambas administraciones?
En las últimas semanas, la cooperación en materia energética y el desarrollo de una transición ordenada parecen haber adquirido un peso mayor dentro de la estrategia estadounidense.
Desde esa perspectiva, el reconocimiento podría estar dirigido más hacia el papel que Delcy Rodríguez desempeña como interlocutora dentro del proceso que hacia una valoración general de la administración del país.
La prueba más importante para esa hipótesis podría comenzar a despejarse el próximo 1 de agosto, cuando está previsto el inicio de las negociaciones entre el interinato encabezado por Delcy Rodríguez y la Asamblea Nacional de 2015.
Si ese proceso avanza, muchos analistas podrían interpretar que Washington continúa apostando por mantener estabilidad institucional mientras se desarrolla una transición gradual.
Evidentemente no a la velocidad que los venezolanos en general quieren, pero entendiéndose que se busca estabilidad del país.
3.- El creciente peso del petróleo en la relación entre Caracas y Washington.
Trump también dedicó parte de sus declaraciones al petróleo.
Aseguró que las grandes empresas energéticas ya están operando o mirando hacia Venezuela y afirmó que tanto esas compañías como Estados Unidos están obteniendo beneficios económicos históricos.
Ese comentario confirma que el componente energético sigue ocupando un lugar central dentro de la relación bilateral.
Lejos de tratarse únicamente de un asunto comercial, el petróleo parece haberse convertido en uno de los principales incentivos para sostener una estrategia de estabilización progresiva del país.
Una transición que parece priorizar la estabilidad antes que la velocidad
La prioridad de Washington en definitiva no pasa por “celebrar elecciones cuanto antes”, sino construir primero las condiciones políticas, económicas e institucionales que permitan que esas elecciones produzcan una transición estable y sostenible.
En ese sentido, Venezuela transita una etapa donde las negociaciones, la reconstrucción, la seguridad energética y los acuerdos institucionales pesan tanto o incluso más que el propio calendario electoral.
Sin embargo, las acciones en torno al proceso electoral se han venido incrementado con fuerza y si bien la prioridad no es celebrar elecciones en 30 días, evidentemente, las elecciones tienen un rol protagónico y EEUU está impulsando la configuración del escenario ideal lo antes posible.
La pregunta más importante no es “¿cuándo se van a celebrar las elecciones?”
Sino qué condiciones considera necesarias Estados Unidos para decidir que, finalmente, Venezuela sí está lista para celebrarlas.
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Fuentes: Video con declaraciones de Donald Trump presidente de EEUU




